Andalucía reúne unas condiciones excepcionales para la práctica del vuelo libre en parapente y ala delta: los vientos, el relieve, el número de horas de sol al año, el paisaje, nuestras gentes y unas instalaciones deportivas y turísticas de primer orden.
Andalucía muestra, ufana, la belleza absoluta de su fisonomía que siempre intenta sorprenderte, alternando las vegas y campiñas colindantes del río Guadalquivir con montañas de relieve afilado que dan paso a valles alargados, anchas hoyas y altiplanicies. Por otro lado, al oeste del gran río andaluz, Andalucía luce una orografía de "piel arrugada", labrada ex profeso para la práctica del vuelo libre en parapente y ala delta, combinando unos vientos óptimos con elevados promontorios que dan paso a llanuras que se muestran inacabables desde el aire.
Este "pequeño continente" aglutina mar, nieve, desierto, humedales, bosques y un sinfín de ecosistemas en su amplia red de espacios naturales protegidos. Teniendo estas tierras como nexo común una orografía excepcional, la presencia de una geología, relieve y clima que difieren, han provocado una diversidad paisajística sin parangón que ofrece bajo los pies de los deportistas un espectáculo único.
El clima de Andalucía viene dado por su localización, situada en la zona templado cálida, a caballo entre los dominios polar y ecuatorial. Por otra parte, su situación entre dos mares (Mediterráneo y Atlántico) es también determinante.
Andalucía ofrece un clima óptimo para la práctica del vuelo libre, pues las lluvias son escasas y muy concentradas temporalmente; muestra unas temperaturas que, siendo suaves en invierno, se elevan de manera notoria durante el periodo estival, hecho que condiciona días calurosos con una fuerte insolación, excelentes para la práctica del vuelo libre; y, sobre todo, presenta en la mayoría de su geografía más de 3.000 horas de sol al año.
El considerable número y dispersión de las estaciones de vuelo libre por la amplia geografía de cinco de las provincias andaluzas (Almería, Cádiz, Granada, Jaén y Málaga) permite que los deportistas y aficionados puedan moverse con entera libertad por Andalucía, conociendo de antemano que en la provincia a la que se desplazan existe un equipamiento que le permite practicar su deporte.
Contamos con zonas de vuelo libre en casi todo el territorio andaluz, en total veinticinco, aunque existen zonas algo más consolidadas que otras que cuentan con una infraestructura específica muy completa para la práctica del deporte, con accesos, pistas de despegue y zonas de aterrizaje bien acondicionadas. Las más reconocidas se encuentran en las localidades de Algodonales (Cádiz), El Yelmo (Jaén), Loja (Granada), Dalías (Almería) y Valle de Abdalajís (Málaga), aunque no por ello el resto desmerece. En todas ellas se han celebrado competiciones de nivel internacional y nacional, y cuentan con escuelas, clubes de vuelo y empresas de turismo activo perfectamente preparadas para realizar y ofertar esta actividad deportiva y de ocio.
Algunos ya han disfrutado de la experiencia del vuelo libre en Andalucía. ¿Y tú, te atreves?
Vuelo libre en Almería
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Almería concentra sus estaciones de vuelo libre en el extremo más oriental de la Alpujarra, un descenso definitivo desde las blancas cotas de Sierra Nevada hasta un mar Mediterráneo impregnado de luz. En el tránsito, elevadas colinas sobre las que la nieve ha tallado su protagonismo flanquean verdes terrazas de parras, naranjos y olivos entre las que el susurro de los ríos se escapa buscando su desenlace entre un mar de ordenadas huertas apretadas bajo el plástico.
Las estaciones de vuelo libre de la provincia de Cádiz se ordenan de manera armoniosa, a modo de etapas que, desde el macizo más lluvioso de la Península Ibérica -el Parque Natural de la Sierra de Grazalema-, quisieran arribar a la mar. Así, en frenética armonía se suceden bellas estampas que van desde la más agreste serranía a sierras que casi se confunden con las blancas costas de Cádiz, intercalando en su cuaderno de viaje fértiles campiñas de cereal y viña, dehesas taurinas y viejas lagunas drenadas en las que los deportistas aéreos se confunden entre un verdadero paraíso para las aves.
En Granada, la diversidad paisajística patente en Andalucía encuentra aquí su mayor reflejo. Al norte, en el Altiplano, los despegues se muestran como grandes colosos que se elevan aislados sobre una inmensa llanura de profundos colores, surcada a intervalos por cárcavas y badlans que parecen labrados por esos mismos titanes. Por el contrario, La Alpujarra, a la solana del macizo de Sierra Nevada, alterna las mayores cotas de la Península Ibérica con profundos valles y barrancos en los que la fertilidad de la tierra explota en mil colores que acompañan las manchas blancas, escalonadas, de sus típicos caseríos. Finalmente, el Poniente Granadino, en el que el agua ha sido también principal protagonista del modelado de su paisaje, combina imponentes vegas con relieves agrestes a intervalos coronados por atalayas, torreones y fortalezas que dejan patente su devenir histórico.
Las elevadas alturas que ofrece la provincia de Jaén se intercalan entre espacios de extrema calidad ambiental en los que el agua ha ido labrando el paisaje, como el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas o la Sierra Sur de Jaén, e inacabables y ordenadas masas de olivar que se derraman por extensas llanuras o se arraciman ladera arriba apretándose contra la tierra que los cobija.
Debido al alto número de estaciones presentes en la provincia de Málaga, todos sus paisajes se suceden bajo la retina de los pilotos. Desde las fértiles y elevadas llanuras de Antequera y Archidona hasta el abrupto relieve de la Serranía de Ronda; desde los valles encajonados entre sierras que se suceden en descenso parejos a las aguas del Guadalteba y Guadalhorce hasta el escalón que forma la sierra de Tejeda asomándose al Mediterráneo.
ADVERTENCIA: Estos son los espacios y territorios donde la práctica del vuelo libre es habitual y existen infraestructuras adecuadas para vivencias turísticas óptimas. La responsabilidad del vuelo en aquellas zonas de riesgo, o sujetas a regulaciones administrativas de la seguridad aérea o medioambiental, deberá ser respetada por el usuario, contactando para ello con la autoridad pertinente.
AESA – Agencia Estatal para la Seguridad Aérea. Pza. Castellana, 67 28071 Madrid Tel. 91 597 87 02 Fax. 91 597 86 65 aviaciondeport.aesa@fomento.es
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