Hubo asentamientos prehistóricos, ibéricos, púnicos e
hispano-romanos, por el hecho de ser camino para otros lugares
donde se encontraba la plata, un metal muy preciado y causante de
muchas luchas. Antes de la llegada de los musulmanes, Castillo de
Locubín era ya ciudad ibero romana. En los alrededores existen
varias cuevas, la mayoría aún sin explorar, entre las que
sobresalen las del Jabonero, la de los Murciélagos, la del
Caldero, la de la Cabeza Baja, y la de la Moneda, en el Vadillo.
Fue zona fronteriza y de conquista, en la que existían
contínuas treguas entre musulmanes y cristianos. Desde la
invasión árabe en la península, se consolidó en este
territorio una población mezcla de elementos indígenas y
musulmanes. La nueva población va surgiendo en torno a la Villeta.
Durante las últimas décadas del siglo IX y las primeras del siglo
X, estuvo envuelta en la revuelta. El rey Alfonso XI se preparó
para llevar a cabo una importante campaña contra el territorio
Andalusí, y marchó con dirección a Granada. Al llegar a
Alcalá la Real la sitió, pero dado que las vituallas para el
ejército debían llegar desde Córdoba y Jaén pasando por
Castillo de Locubín, el rey se decidió a encargar al infante
Don Enrique su duro sitio motivó la capitulación de la plaza ante
los cristianos en el año 1341. Al hallarse Castillo de Locubín
en la frontera hubo momentos en que el lugar llegó a ser asolado
por los musulmanes. Así continuó la situación hasta la toma
definitiva de Granada por los Reyes Católicos
Personajes destacados:
Arande Salazar, arquitecto.
Santo Pasiego, curandero.
Rafael Álvarez Lara, obispo.