Su origen se debe a unas casas construidas para los criados del duque de Arcos junto a su residencia de caza, palacio de Marchenilla, en el siglo XVI.
Durante la guerra de la Independencia sus vecinos ofrecieron una fuerte resistencia a la invasión, por todo lo cual la iglesia, las Casas Capitulares, los Archivos, y un buen número de casas terminaron ardiendo. El rey Fernando VII le concederá el título de Villa en el año 1815.
La Villa del Bosque, uno de los centros más turísticos de la
Sierra, cuenta con una buena despensa alimenticia.
Las chacinas y embutidos, de cerdo ibérico y blanco, gozan de
buena fama y renombre: jamones, lomo, morcón, morcillas,
salchichón y chorizos aplacan el paladar más exigente,
acompañado en ocasiones por la manteca y sobrasada de los mismos.
En los últimos tiempos se vienen elaborando riquísimos queso
curados, semicurados y frescos.
Cuenta la Villa con el río truchero más meridional de Europa,
donde la trucha pasa a ser una de las reinas de las cocinas del
pueblo.
Los platos más populares son la sopa de tomates, de espárragos y
de ajos. "El frangollo", especie de gachas hechas con harina de
maíz, junto a la sopa de la olla y el cocido con pringá
completan el arte culinario de este municipio.