HUÉRCAL-OVERA
Municipio situado en el nordeste de la provincia, en el límite con la provincia de Murcia, en un paisaje que cada vez se va pareciendo más al de levante, formado por tierras fértiles en las huertas de las ramblas, donde llega el agua, y por cerros áridos, esparteros y semidesérticos en el resto.
Su privilegiada situación ha permitido que la ciudad haya sido desde antiguo un importante centro comercial y en la actualidad sigue siendo un lugar de paso obligado entre el levante y el sur. Ese hecho se traduce en su estructura urbana, que conserva edificios y monumentos singulares, como la Iglesia parroquial de la Asunción, El Pósito, El Ayuntamiento (antiguo palacio de la Justicia), la Torre árabe y el Palacete de las Cuatro Torres.
Limítrofe con la provincia de Murcia. Para Menéndez Pidal el
origen del topónimo Huércal-Overa es por la repoblación de dos
núcleos distintos a finales del siglo XVI.
Se sabe de la presencia de fenicios y griegos, en busca de
minerales, cartagineses y romanos. En la cumbre de Cabezo de la
Jara se encuentra la Cueva de Escipión, general romano que se cree
que estuvo aquí con su ejército. Murió encerrado en una torre
tras ser derrotado por el general cartaginés Asdrúbal. El
emperador romano Augusto incluyó Huércal-Overa, Purchena y Vélez
Rubio en la provincia romana Tarraconense.
El origen de Huércal-Overa la podemos situar en el periodo de
Al-Andalus. De esta época quedan el castillo árabe de Huércal y
el castillo de Santa Bárbara de Overa. Estos constituirían,
junto a otras fortalezas, una segura defensa por esta zona del
Reino de Granada.
Con la conquista cristiana fue anexionada y donada a la ciudad de
Lorca por los servicios prestados en el año 1488. Su población
quedó muy mermada, especialmente la de Overa que prefirió partir
a renegar de su fe. Tras la Guerra de las Alpujarras (1568-1570) y
la expulsión de los moriscos se inicia la repoblación entre los
años 1572 y 1573, quedando Overa como anejo a Huércal. En el año
1668 conseguiría la total independencia de Lorca bajo la
denominación que la conocemos hoy día y mediante escrito de
compra a la Real Hacienda.
En la Guerra de la Independencia son heroicos los hechos que se
cuentan de los habitantes de esta villa. En sus calles se llevaron
a cabo encarnizadas batallas, incluso hubo de ser conquistada casa
a casa en algunas ocasiones.
El siglo XIX se caracteriza por el aumento de población. En el
1805 contaba con 2.186 habitantes, en el 1834 con 3.315 y en 1887
con 15.631 habitantes entre los núcleos urbanos y el campo.
Paralelo a este aumento demográfico observamos un aumento y
engrandecimiento de su caso urbano.
El siglo XX afectará a esta villa los distintos conflictos
internacionales y especialmente la Guerra Civil, todavía queda
en los alrededores una zona de trincheras. También sufrirá la
larga posguerra y la emigración. A partir de los años 70 se
abrirá con nuevas esperanzas una tierra por la que han pasado tan
ilustres viajeros como Gerald Brenan, Virginia Wolf o Juan
Goytisolo.
Personajes destacados
Carmen Pinteño, pintora.
Cura Valera, en proceso de beatificación.
Potaje de calabazas. Potaje de trigo. Potaje de tortas de bacalao.
Caldo de pescado con aletría. Gurullos de conejo. Pelotas de
maíz. Perdiz en guiso. Jormigones. Choto al ajillo.
Dulces: Alfajores de almendras. Empanadillas rellenas. Cuajao de
almendras.
Vinos : Mostos, claretes y tintos de producción familiar.