Aunque no se puede asegurar su origen romano, sí podemos
constatar que era una alquería musulmana en la Edad Media.
Durante el periodo de Al-Andalus se la conoce como Estançihum. En
la época nazarí formó parte de la taha de Marchena, como feudo
de la familia al-Nayar.
Con la conquista cristiana a finales del siglo XV, los Reyes
Católicos ceden toda la taha de Marchena a don Gutierre de
Cárdenas y Chacón.
Antes de la Guerra de las Alpujarras (1568-1570), Instinción
contaba con 90 vecinos moriscos y dos cristianos viejos. Terminada
la guerra quedará despoblada y repoblada posteriormente por gentes
procedentes de Levante, Extremadura, Cádiz y Zamora en un total de
84 pobladores.
Los siglos XVII y XVIII supondrá un ascenso paulatino en número
de habitantes. Según el Catastro de Ensenada de mediados del siglo
XVIII, Instinción contaba ya con 548 habitantes.
En el primer tercio del siglo XIX, con la abolición de los
señoríos en 1835, Instinción obtendrá su independencia
jurídico-administrativa. En años posteriores, como en toda la
zona, se inicia el cultivo de la una de embarque o de Ohanes que
supondrá un desarrollo económico y demográfico muy importante
para la villa. En el año 1877 llegó a tener 1.742 habitantes y
todavía en el 1910 mantenía 1.504 habitantes, aunque se
empieza a observar el declive ya que el cierre de los mercados por
las crisis europeas de este siglo, la sequía y la Guerra Civil
dieron al traste con su pujante desarrollo.
En la actualidad, se mantiene la actividad agrícola con el
cultivo de cítricos y la uva apinera de mejor salida al mercado,
unido a la horticultura y los frutales.
Embutidos. Fritada alpujarreña. Choto al ajo cabañil. Cocina
mareá. Encebollado con hígado de cerdo. Tabirnas colorás
(guiso de patatas con pimientos rojos, cebolla y ajos). Uva.
Dulces: Roscos de Semana Santa. Soplillos de huevo y almendra.
Mantecados de miel. Rosquillas.