Muy unida a los pueblos dedicados a la extracción del mármol.
Según la tradición, su nombre proviene de un término árabe que
significa cazuela u hoya, por su situación entre sierras.
Su historia se remonta al periodo de Al-Andalus, al menos son los
primeros datos que tenemos de Laroya. Destacando ya por su
prosperidad dentro de la comarca del mármol.
Con la conquista cristiana, los Reyes Católicos le conceden el
privilegio de ciudad por cédula real de 1501. Posteriormente
sería anexionada a Baza junto a otros municipios.
En la Guerra de las Alpujarras (1568-1570), se cuenta la historia
de un personaje singular, el morisco Alonso el Gazi. Tras la guerra
se verá despoblada y repoblada en el año 1579 por 12 vecinos.
La historia de Laroya seguirá unida a los avatares de esta comarca
y a la dependencia durante mucho tiempo de Baza. Su economía se
ha basado tradicionalmente en la extracción del mármol y en la
agricultura.
La emigración de los años 60 y 70, debido a las dificultades de
subsistencia de esta villa, trajo una importante quiebra de la
población.
Una de sus tradiciones más antiguas son las cuartetas de Laroya.
Costumbre que se celebra el Domingo de Resurrección. El cuartetero
se encarga de recitar las cuartetas compuestas por los vecinos del
pueblo y que narran las anécdotas de todo tipo referidas a la
gente casada.