Topónimo de origen latino, de la palabra Lucus que significa bosque sagrado o selva. En el Libro de Apeo y Población de 1571 se consigna este lugar como de aprovechamiento forestal y Madoz dice en el 1848 que "tiene pinos y monte bajo de combustible y carboneo".
Se han recogido testimonios de la existencia de esta villa en la época romana, e incluso en la época prehistórica. Tras la conquista cristiana a finales del siglo XV, los Reyes Católicos ceden esta villa al señor de la casa de Aguilar, Alonso Fernández de Córdoba.
Antes de las revueltas moriscas en el 1568 esta villa contaba con 621 moriscos y 5 cristianos viejos. Tras la expulsión de los moriscos del Reino de Granada en el 1570, fue repoblada por gentes procedentes de fuera éste como estipulaba la Pragmática de Felipe II.
A mediados del siglo XIX Madoz habla de la existencia de fábricas de telas de lino y jaboncillo y de una importante actividad minera, hoy día abandonada, con la extracción de minerales de cobre, malaquita y azurita.
Ya en nuestro siglo, en los años 60 parte de la población se ve obligada a emigrar. En la actualidad su economía se basa en el cultivo de olivos y almendros, el aprovechamiento forestal y queda una licencia de actividades mineras en recuerdo de otras concedidas en el siglo pasado.