RINCÓN DE LA VICTORIA
Situada en la misma línea de costa, es una ciudad moderna que
ofrece unas buenas playas e instalaciones turísticas,
frecuentadas por multitud de familias, muchas de las cuales tienen
aquí su segunda residencia.
Conserva en su interior parajes propios de la Axarquía como la
población aneja de Benagalbón, y dentro del municipio monumentos
de interés como el Castillo de Bezmiliana, nombre que recibía
la primera población existente en su territorio.
Lo más destacado para visitar es, sin duda, la Cueva del Higuerón
(o del Tesoro) que se encuentra situada en la Cala del Moral, y es
un precioso ejemplo de cueva de formación marina.
El término municipal de Rincón de la Victoria, que agrupa tres
núcleos urbanos costeros: La Cala del Moral, Rincón de la
Victoria (donde se encuentra el Ayuntamiento) y Torre de
Benagalbón, y otro, Benagalbón, a siete kilómetros del litoral,
guarda el testimonio de la presencia del hombre desde tiempos que
se remontan a la más lejana prehistoria. Se han hallado pinturas
rupestres y restos arqueológicos del Paleolítico en la cueva
del Tesoro (que comunica con la del Higuerón) y en la cueva de La
Victoria, próxima a éstas, también se han encontrado piezas
pertenecientes a la Edad del Bronce.
Los fenicios, ya en el siglo V antes de Cristo, establecieron en
este tramo del litoral mediterráneo prósperas colonias. Pero es
del período romano del que se encuentran mayores vestigios;
así el geógrafo Rufo Festo Avieno, en el siglo IV, describe la
zona como el lugar donde se encontraba el templo de la diosa
Noctiluca, o templo de la Luna. De esta época son las ruinas de
una villa romana que se localizan en Torre de Benagalbón. En
Rincón de la Victoria, en el cerro del Castillón, los romanos
construirían una fortaleza para proteger la población de
Bezmiliana. Al correr de los siglos, esta fortificación sería
reutilizada por los musulmanes y el lugar alcanzaría un
período de esplendor, basado en las explotaciones agrícolas,
la pesca de almadraba y el comercio de estos productos, hasta la
dominación del territorio por los Reyes Católicos.
La huida de los antiguos pobladores moriscos, su definitiva
expulsión en 1570, y el miedo a los frecuentes ataques de los
piratas berberiscos, determinarán que esta franja litoral se vea
prácticamente despoblada durante el siglo XVI. Los pocos
habitantes que permanecen se agruparán en la antigua alquería
de Benagalbón (del árabe Bena Galb-un, la tribu de Galb-un), y
darían lugar al municipio, siendo éste el núcleo poblacional
más importante hasta finales del siglo XIX.
En tiempos de Carlos III, se construyó el camino real de Málaga a
Vélez y junto a éste una fortificación -la Casa Fuerte de
Bezmiliana-, como punto de defensa costera ante el temor de
posibles ataques de las tropas inglesas emplazadas en Gibraltar. Al
amparo de la guarnición militar, se instala en primer lugar la
Venta de Bezmiliana y poco a poco la población empieza a crecer
hasta que, el 17 de febrero de 1950, se ubica aquí su
Ayuntamiento. El cambio de nombre de Venta de Bezmiliana a Rincón
de la Victoria, se realiza en los primeros años del siglo XX y
procede de la Orden de los Mínimos del Convento de la Victoria
de Málaga.
Sopas de maimones. Migas. Boquerones victorianos. Jureles. Espetos
de sardinas. Chivo frito. Cordero a la brasa.
Cuenta la cocina del Rincón de la Victoria con un predominio de
platos elaborados con productos del mar, destacando los espetos de
sardinas, el jurel y los famosos boquerones victorianos.