En el siglo VIII llegaría a esta comarca un grupo de bereberes
muy romanizados de religión cristiana y al mando de la reina La
Kahima. Muchas veces la convivencia de los mozárabes en el
territorio de Al-Andalus se hacía difícil, es por lo que tras
una incursión del rey de Aragón Alfonso el Batallador en el 1125,
muchos de ellos se fueron con él para repoblar el Valle del Ebro.
A finales del siglo X se refugió en Velefique un grupo de
jarichíes, secta perseguida por Córdoba.
Durante el periodo de Al-Andalus, Velefique fue tierra de grandes
hombres, como es el caso de Abu Ishaq, uno de los grandes santones
musulmanes de la época. También se cree que nació en el 1264
Abul Barakat, fue cadí de Marbella, Estepona, Málaga y
Almería. Llegó a ser gran cadí de Granada.
Fue conquistada en el año 1483 por Isabel la Católica. Los Reyes
Católicos dieron Velefique en el 1490 a don Juan Téllez Girón,
Conde de Ureña, éste la vendió a don Alonso de Cárdenas, Conde
de la Puebla del Maestre.
La rebelión morisca de 1568 no afectaría en un principio a esta
comarca, pero un grupo de moriscos venidos de las Alpujarras junto
a los de Gérgal la incitaron también a la rebelión. Terminada la
contienda por don Juan de Austria en el 1570, fueron apresados 70
moriscos de Velefique y reducidos a la esclavitud. Serían
vendidos en pública subasta en Vera, Mojácar y Lorca, el resto,
en un total de 120, serían llevados a Cuenca y Albacete. La
repoblación se llevó a cabo en años posteriores con 28 vecinos
cristianos viejos de fuera del Reino de Granada.
En los siglos XVII y XVIII se observa un lento crecimiento de
población. La actividad principal seguía siendo la agricultura
y los telares de seda. El Catastro de Ensenada de mediados del
siglo XVIII cuenta que Velefique ya tenía 363 habitantes. Esta
población seguiría su crecimiento durante el siglo XIX,
llegando a tener 1.174 habitantes. El siglo XX se caracterizará
por un descenso paulatino de población hasta nuestros días. En
la actualidad tiene sus miras puestas en iniciar un programa
ambicioso en turismo rural como apuesta para el futuro.
Migas. Sopa de ajo almeriense. Pimentón o caldo colorao (especie
de zarzuela de pescado). Olla de trigo. Cocido en morcilla.
Gurullos (plato esencialmente campero consistente en migas de pan
mojadas, escurridas y fritas en manteca de cerdo e ingredientes
tales como ajos, chorizo y tocino entre otros).
Dulces: Roscos. Bollos de nata. Hojaldres. Empanadillas.