La Villa del Bosque, uno de los centros más turí­sticos de la Sierra, cuenta con una buena despensa alimenticia.
Las chacinas y embutidos, de cerdo ibérico y blanco, gozan de buena fama y renombre: jamones, lomo, morcón, morcillas, salchichón y chorizos aplacan el paladar más exigente, acompañado en ocasiones por la manteca y sobrasada de los mismos. En los últimos tiempos se vienen elaborando riquí­simos queso curados, semicurados y frescos.
Cuenta la Villa con el rí­o truchero más meridional de Europa, donde la trucha pasa a ser una de las reinas de las cocinas del pueblo.
Los platos más populares son la sopa de tomates, de espárragos y de ajos. "El frangollo", especie de gachas hechas con harina de maí­z, junto a la sopa de la olla y el cocido con pringá completan el arte culinario de este municipio.