Sevilla, la Semana Santa con un color especial y gran solera. Descubre las tallas religiosas y los ornamentos más antiguos que no te debes perder esta Semana Santa en la capital andaluza.
Cada primavera, miles de personas se acercan para presenciar las diferentes procesiones que recorren las calles de Sevilla, y disfrutar del ambiente creado con el redoblar de los tambores y las trompetas, y la vistosidad que ofrecen cientos de cofrades con sus coloridos trajes.
Sevilla no sólo conmemora la pasión, en Semana Santa se celebran muchos otros actos culturales paralelos. Iglesias y basílicas programan conciertos de música sacra, las distintas cofradías salen a la calle con los pasos que llevan preparando durante todo el año y los mejores restaurantes y pastelerías de la ciudad añaden a sus cartas platos típicos de Semana Santa con un toque andaluz como el potaje de vigilia, las espinacas con garbanzos, la pavía de bacalao, las torrijas, los pestiños o los huesos de santo.
Vivir la Semana Santa en Sevilla es algo que uno tiene que hacer al menos una vez en su vida, no sólo por su arraigada tradición al evento religioso sino por ser una de las ciudades de toda España donde sus ciudadanos lo viven con tremenda pasión, emoción e ilusión.
La Semana Santa de Sevilla, tal y como se concibe en la actualidad, comenzó a establecerse a partir de 1520 y el Vía Crucis de la Pía Unión organizado por Don Fadrique Enríquez de Ribera, primer Marqués de Tarifa, del que se cumplen 500 años.
Es a partir de ese momento que las hermandades de penitencia se fueron configurando tal y como las conocemos, siendo a partir del Concilio de Trento (1545-1563) cuando se configura la nueva piedad popular.
Aunque hay hermandades que se fundaron en el siglo XIV no llegaron a su plenitud hasta el siglo XVI.
La imagen más antigua que ha llegado hasta nuestros días es el Cristo de la Vera Cruz, una imagen gótica.
En cuanto a los ornamentos y enseres, las hermandades han tenido un papel importantísimo al preservar la costumbre de ir renovando su patrimonio por lo que, salvo excepciones, las piezas más antiguas que se conservan suelen ser de finales del siglo XIX.
Sí cuenta con más de tres siglos de antigüedad el paso del Señor del Gran Poder, realizado por Francisco Antonio Gijón, que ha servido de referente y fuente de inspiración para todo lo realizado posteriormente.
Y tras esta breve introducción a la historia de la Semana Santa ¡Te contamos las tallas religiosas y los ornamentos más antiguos que no te debes perder cuando salgan al paso esta Semana Santa en Sevilla!
El Cristo de la Vera Cruz, la talla más antigua que procesiona en la Semana Santa Sevillana
El Santísimo Cristo de la Vera Cruz es una escultura realizada en madera policromada, de 1,35 metros de alto y es la imagen cristífera más antigua que procesiona en la Semana Santa de Sevilla.
Se cataloga como obra anónima sevillana de la primera mitad del siglo XVI. Es un Cristo muerto que se fija al madero con tres clavos. En origen debió itinerar en una cruz alzada por tres sacerdotes.
Morfológicamente puede relacionarse con algún artífice del círculo de Roque de Balduque entre los que despunta Antón Vázquez, autor del interesante Cristo de la Vera Cruz de Arcos de la Frontera (Cádiz), datado de 1540.
A lo largo del año se encuentra en el Altar Mayor de la Capilla del Dulce Nombre de Jesús de Sevilla.
La Soledad de San Lorenzo
La Imagen de Nuestra Señora de la Soledad es, actualmente, una escultura de vestir con manos, busto y cabeza labrados en madera, así como el candelero, que está compuesto de ocho listones que arrancan debajo de la cadera hasta una base ovalada. Su medida en altura es de 163 centímetros y tiene las lágrimas de cristal: dos en la mejilla derecha y una en la izquierda.
La Efigie, que recibe culto diario en el altar de la Capilla de los pies de la nave del Evangelio de parroquia de San Lorenzo Mártir de Sevilla, tiene su verdadera dimensión iconográfica en el paso en el que realiza estación a la Catedral el Sábado Santo, ya que se representa a la Virgen María, sola, al pie de la Cruz sobre la que pende el sudario y se apoyan las escaleras, símbolos de la Pasión de Cristo, como está expresado en el Stabat Mater.82 (6)82 (2).
Esta imagen es considerada por los historiadores como la más antigua de cuantas salen en procesión en la Semana Santa de Sevilla. Como explica la hermandad ( "a pesar de las restauraciones, la cabeza y rostro conservan rasgos arcaicos comunes a las imágenes marianas esculpidas hacia la mitad del siglo XVI en el entorno del antiguo Reino de Sevilla, es decir el carácter frontal,la expresión hierática, la caída de párpados y la presencia de un cuello sin anatomizar, de los llamados de tambor") «sabemos que una Efigie de la Virgen de la Soledad salía en 1549 del Monasterio de Santo Domingo de Silos».
La Hermandad de la Soledad se constituyó oficialmente en 1557 cuando fueron aprobadas las primeras reglas en las cuales se expresaba que fuera «la imagen de nuestra Señora de la Soledad al cabo de la dicha procesión», aunque hasta 1568 no se consiguió algún dato más sobre la forma en que hacía estación, cuando ciertos testigos aseguraron ante notario que habían «visto que ha sacado siempre la imagen de Nuestra Señora de dolor».
Esta declaración fue solicitada por el alcalde de la Soledad de Marchena, para poder emular en su recién fundada hermandad en todas sus formas a la Cofradía sevillana.
Poco después de ésto contrataron al escultor Gaspar del Águila la ejecución de una imagen de Virgen «vestida» como sería muy probablemente la Imagen que habían visto los declarantes en Sevilla.
En vista que la Soledad de Sevilla era en origen una imagen de bulto redondo, policromada y no de candelero, como lo demuestran los restos aparecidos en el torso de la Imagen, y que existe este testimonio que plantea que la Efigie ya estaba vestida, es probable que la actual Imagen de la N.ª S.ª de la Soledad de Sevilla sea anterior a esta fecha de 1568.
El paso del Gran Poder, obra sacra mítica
El paso procesional de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder es una obra sacra mítica dentro de la tipología de pasos procesionales, pues es la de mayor antigüedad que se conserva en la Semana Santa de Andalucía y se ha convertido por el pasar de los siglos en referencia de la producción de este tipo de piezas, especialmente en los s. XX y XXI.
Como la imagen del Señor, la talla se consideró a lo largo de los siglos obra de Juan Martínez Montañés. En 1929 se documentó el contrato entre la "Hermandad del Traspaso” y el escultor Francisco A. Ruíz Gijón, rubricado en 1688 y finiquitado en 1692. A pesar de ello, fruto de erróneas interpretaciones de las fuentes, a lo largo del s. XX se ha venido interpretando que las trazas de la obra se debían a Bernardo Simón de Pineda, hecho sin argumento documental. La genialidad de la pieza debe ser asumida completamente por Ruíz Gijón, quien además y debido a la gran cantidad de andas procesionales que realizó al final del s. XVII, debe ser considerado padre de este modo de hacer retablos itinerantes que son los pasos procesionales barrocos.
La cruz de guía de la Carretería y los candelabros de Guardabrisas
La cruz de guía es la más antigua de la Semana Santa. Igualmente, los candelabros de guardabrisas del paso de Misterio (de hierro forjado) son los más antiguos de cuantos procesionan.
La Cruz es de autor anónimo y data del año 1700. Está realizada en plata de ley con cantoneras de madera de caoba. De la misma época es la cruz de la Hermandad del Gran Poder, realizada por Francisco Antonio Gijón como compensación por las demoras en la entrega de las andas del Señor.
El palio de la Virgen del Valle vs La Virgen del Valle sin palio en 2022
La Dolorosa de la calle Laraña sale cada Jueves Santo cobijada bajo el palio y las bambalinas que pertenecieron a la Virgen de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, imagen que se conserva actualmente en la iglesia de Santiago y que fue una de las grandes devociones de la ciudad barroca. Los bordados son de finales del siglo XVII o finales del XVIII y lo convierten en uno de los palios más antiguos que salen cada año al paso.
Aunque han estado mirando alternativas, sin decantarse por el momento por ninguna, parece que en esta Semana Santa 2022 la Virgen del Valle no podrá salir al paso con su palio, por encontrarse sus bordados en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), donde están siendo sometidos a un profundo proceso de restauración.
El manto de la Virgen de la Cabeza ¿Granate o verde?
Fue realizado en 1863 por Manuel María Ariza para la Virgen del Rosario de la parroquia de San Vicente. Actualmente, los bordados se encuentran sobre un tejido de terciopelo granate, pero en la restauración que realizó CYRTA se descubrió que en sus orígenes era verde.
Este manto es el que saca en procesión la Virgen de la Cabeza de la Hermandad de las Siete Palabras.
La saya de la Virgen del Buen Fin de la Lanzada
La imagen de María Santísima del Buen Fin fue tallada en el año 1810 por el escultor Juan de Astorga, siendo promovido su encargo por el entonces mayordomo de la corporación D. Marcos Valcárcel.
La talla mide 1.60 metros y tiene la particularidad de tener su cara moldeada a modo de mascarilla de papelón ensamblada a un cráneo, siendo su busto de madera de cedro. Se pagó por ella la cantidad de 850 reales, encargándose junto a otros trabajos para la hermandad. La imagen ha tenido diversas restauraciones, siendo quizás la más importante la practicada por D. Manuel Escamilla en el año 1957, en la que se le añadió un pequeño frunce en el entrecejo variando ligeramente su expresión.
Conserva entre sus enseres la que se considera la saya más antigua de la Semana Santa sevillana, ejecutada por Concepción León en el año 1852.
En el año 2006 le fue impuesta una nueva corona de plata sobredorada realizada por el taller de Ramón León y que luce en su salida procesional, sustituyendo a la anterior, de metal sobredorado ejecutada en el año 1955 por Rangel.
La túnica granate del Cristo de las Tres Caídas de San Isidoro
Esta valiosa pieza fue bordada por el maestro Francisco de Saavedra en 1718. Está realizada en terciopelo granate de seda con bordados en bocamangas, cuello y la parte inferior (algo muy propio de la época) y costó 1282 reales de vellón, según consta el libro de cuentas que conserva la Hermandad de San Isidoro.
Las túnicas de los nazarenos de las Siete Palabras
Los hermanos de las Siete Palabras tienen a gala el que su túnica de nazarenos sea la túnica más antigua de la Semana Santa de Sevilla. Lleva más de cuatro siglos utilizándose, pese a que no ha sido la única que ha tenido la Archicofradía. Así, una vez reorganizada en 1858, gracias al impulso de José Bermejo, la corporación vuelve a salir en 1864, hasta que en 1867 vuelve a sacar las tradicionales túnicas.
El llamador del paso de la Quinta Angustia
Diseñado por Joaquín Bilbao en 1903, representa un dragón con cabeza vuelta y fue realizado en bronce por la fundición Masriera y Campins de Barcelona para el nuevo paso de la hermandad del Jueves Santo.
El estandarte de la Quinta Angustia
De Teresa del Castillo y Antonio del Canto, mediados del s. XIX. El asta y la cruz, en plata de ley, son de José Jiménez de 1956.