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¿Qué esconde la Catedral de Sevilla, además de un cocodrilo?

¿Qué esconde la Catedral de Sevilla, además de un cocodrilo?

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Te damos todas las pistas para ver y vivir más que nadie, cuando visites la Catedral de Sevilla.

Sevilla te da la bienvenida. Es la ciudad con un color especial. Contempla el río Guadalquivir serpentear entre el casco antiguo y el barrio de Triana. ¿Divisas la catedral? Acércate y prepárate para descubrir los secretos del monumento religioso más relevante de la capital andaluza.

Primero, una pregunta. ¿Cuántos pies tienes? Te harán falta muchos más, porque acabas de poner los pies en la catedral gótica con más superficie del mundo: nada menos que 124.000 pies cuadrados. O lo que es lo mismo: 11.520 m² de historia por descubrir.

Nada más entrar, tómate un respiro. ¿Sabías que la catedral también respira? Alza tu mirada y maravíllate con las bóvedas, que se dilatan y se contraen con los cambios de temperatura. La catedral “respira”.

Ahora, adéntrate por el lado cubierto del Patio de los Naranjos y te toparás con la Nave y Puerta del Lagarto. Levanta tu vista y te llevarás una gran sorpresa: un cocodrilo de tamaño natural,un gran colmillo de elefante, una vara de mando egipcia y un bocado de caballo, que había sido de una jirafa domesticada, colgados del techo.


Son los obsequios que el Sultán de Egipto mandó a Alfonso X “El Sabio”, para pedirle la mano de su hija, en el año 1260. El rey rechazó la boda, pero se quedó los presentes.

Siguiente experiencia: acércate al sepulcro de Cristóbal Colón y descubre dos tumbas más que tienen mucho que decir.

Primero, contempla el reposo del auténtico Cristóbal Colón, científicamente comprobado. Su cuerpo volvió a España con la independencia de Cuba. Y después, encuentra el sepulcro de Hernando Colón, el segundo hijo de Cristóbal, quien en lugar de adentrarse en océanos, se adentró en la cosmografía y adelantó la solución al cálculo de distancias en el mar y aún le sobró tiempo para reunir una de las mayores bibliotecas del Renacimiento.

Por último, descubre la obra más relevante de la orfebrería barroca sevillana, la tumba de plata y bronce del rey Fernando III “El Santo”, quien multiplicó su reino por tres en el siglo XIII, y fue canonizado en el siglo XVII. 

¿Eres adicto a Instagram? Arrasa con estas fotos:

Los techos interiores, quitan el hipo. La mejor panorámica de toda la catedral, desde la Plaza del Triunfo. Enmarca la Giralda con los naranjos, la esencia de Sevilla. Busca y encuentra las mejores plazas de la ciudad.

La Plaza de Santa Marta: una de las más pequeñas de la ciudad.

La Plaza de las Cruces: escondida en la Judería.

La Plaza Doña Elvira: uno de los lugares más románticos de la ciudad.

Y la Plaza de la Alianza, con un callejón encantador. 


¿Te has fijado en la cantidad de carruajes de caballos que hay por la ciudad? Es una atracción turística típica de Sevilla. Una de las paradas, en la Plaza del Triunfo, es perfecta para sacar fotos. 

Además, puedes aprovechar y entrar en el Real Alcázar, el palacio medieval fortificado que merece una breve visita para sacar fotos de sus cuidados jardines.

Y, por fin, te toca probar tapas, tentempiés y recetas inolvidables, en las maravillosas tabernas y restaurantes que rodean la catedral.

Empieza por donde quieras, acertarás seguro. El más cercano es Don Juan Alemanes, junto al Patio de los Naranjos. También Donaire Azabache y muchos, muchos más que merece la pena no olvidar nunca.

¿Qué esconde la Catedral de Sevilla, además de un cocodrilo?
Sevilla (Sevilla)