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REGIONES Y BLOQUES DE LA PLANTILLA

Los Molinos del Andévalo y la Costa Occidental

molino Andévalo

Con toda la energía que comunican sus aspas, los molinos de viento presiden el plácido paisaje del Andévalo desde el siglo XVIII. De ellos, hay cuatro visitables: La Solana, en El Granado; Pie de Castillo, en El Almendro; y La Horca y Pozo de Bebé, en La Puebla de Guzmán. Aprovechando los vientos del atlántico, estos ingenios se derraman hasta la misma orilla del Guadiana.

Estas obras de arquitectura industrial son características de varias localidades de la comarca. De hecho, junto con Castilla La Mancha, el Andévalo es el territorio de la península donde más molinos de viento se construyeron, la mayoría en los siglos XVIII y XIX. Usados para moler el grano y obtener la harina, llegan a alcanzar unos 8 metros de altura y constan de un piso inferior, la vivienda del molinero, y uno superior, donde se encuentra toda la maquinaria de molienda.

El municipio onubense de El Granado cuenta con un interesante molino visitable. Reconstruido, el ingenio funciona como antaño y alberga los utensilios que utilizaban los antiguos molineros. Otra parada interesante la podemos hacer en El Almendro, ya que en la cumbre del cerro donde se asienta este pueblecito se erigen dos molinos. Uno de ellos, conocido como el Pie de Castillo y también del siglo XVIII, ha sido restaurado reproduciendo la maquinaria originaria y volviendo a funcionar como en el pasado.

Almendro

Debido a la gran importancia que tuvo el cultivo de cereales, la Puebla de Guzmán aún conserva un importante conjunto de molinos de viento. En La Puebla hubo hasta 18 en el siglo XIX, llegando algunos de ellos a mantenerse activos hasta 1924. Han sido restaurados el de La Horca y el del Pozo de Bebé, este último en el camino hacia la ermita de la Peña, por encima del mítico pozo que le da nombre.

puebla de guzmán

En Villanueva de los Castillejos existe otro molino levantado en el siglo XVIII, el Zahurdón. Mientras que San Silvestre de Guzmán cuenta con los molinos de Vilán, el de Tía Juana Correa y el de Juan Francisco Cantero. Un magnífico final para nuestra visita etnográfica debe tener como destino Sanlúcar de Guadiana donde, sobre un elevado cerro y junto al río Guadiana, se erigen otros dos gigantes, como diría Don Quijote.

Villanueva de los Castillejos
Los Molinos del Andévalo y la Costa Occidental