Con el nombre de San José, en el siglo XVIII se instaló una batería costera en el promontorio más saliente de la antiguamente denominada "Bahía del Sollarete". Su misión era vigilar la bahía de Genoveses y la de San José hasta Cala Higuera, dos fondeaderos naturales muy utilizados por los piratas berberiscos que atracaban en estas playas para proveerse de agua y alimentos.
Al abrigo de esta instalación militar creció una pequeña barriada de pescadores, a la que se denominó San José.
Hasta hace pocos años contaba con apenas unas docenas de habitantes.