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REGIONES Y BLOQUES DE LA PLANTILLA

Los Navazos y Salinas de Sanlúcar

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Pasear por Sanlúcar de Barrameda es hacerlo por el lugar donde comenzó y finalizó la gran gesta, la primera circunnavegación a la Tierra. Durante todo el siglo XVI las playas sanluqueñas se vieron envueltas en el bullicio de las constantes partidas y llegadas de barcos, que iban y venían del Nuevo Mundo. Y precisamente, esas playas son el escenario de otra microhistoria cotidiana, la de un método de cultivo muy singular practicado en la zona, un sistema único: los navazos.

Los navegantes que vinieron del Nuevo Mundo trajeron, entre otros tesoros, uno capaz de acabar con las hambrunas: las papas o patatas. Hasta aquí la historia que ya conoces, pero si no has degustado las papas de Sanlúcar no sabrás de su enorme sabor, tan diferente y delicioso debido a que, en este lugar privilegiado del Guadalquivir, son cultivadas junto a la playa, con agua salada.  Estos huertos, antaño muy populares, hoy casi pasan desaparecidos. Llamados navazos, producen unas verduras especiales, tanto por su textura como por su sabor. Papas, guisantes, zanahorias, cebollas o remolachas de Sanlúcar tienen una identidad especial marcada por la presencia de sus salinas.

En la zona, el origen de este tipo de cultivo data del siglo XVI. Se trata de un sistema hortícola tradicional totalmente diferente a como se realiza en otros lugares. El riego se produce con agua salada, aprovechando la subida y bajada de las mareas. Papas aliñás, guisadas o fritas... en cualquier estilo te conquistarán y aún más si las acompañas de los magníficos pescados de su costa y de la imprescindible manzanilla de Sanlúcar. Lo que tampoco le puede faltar a esta papa genuina es la sal, algo que nunca ocurrirá porque las salinas están a tiro de piedra.

Bodegas Barbadillo

Las salinas de Sanlúcar de Barrameda están ubicadas en el último tramo del río Guadalquivir, muy cerca de la desembocadura, donde el agua dulce se hermana con la sal atlántica. No se trata de una extracción minera, como ocurre en otros países, sino fruto de una actividad artesanal que conforma un paisaje singular, seña de identidad de este paraíso gaditano. Ganada a la marea alta, aquí el agua de mar descansa sobre una vasta superficie horizontal, extensa y de escasa profundidad. El astro solar tiene la responsabilidad de evaporarla y sacar a la luz su beneficioso tesoro salino, para cuya recolección se han empleado hasta hace poco tiempo técnicas propias de este singular y tradicional cultivo. 

Desembocadura del Guadalquivir

El auge de las salinas sanluqueñas hay que situarlo precisamente en los siglos que giran en torno a la Primera Vuelta al Mundo, cuando la prosperidad económica y el aumento de las exportaciones obligaron a los Duques de Medina Sidonia a obtener una mayor cuantía de sal porque su producción se quedaba corta. 

Salinas

Las salinas que aún conserva Sanlúcar, tanto Nuestra Señora del Rocío, ubicada en Bonanza, como la salina de Monte Algaida, son escenarios cinematográficos en los que las montañas de blanca sal despuntan en el horizonte del Espacio Natural de Doñana. Son también refugio para las aves, un lugar de belleza inusitada y parte fundamental de la historia de Sanlúcar, pieza clave en el viaje que cambió la fisionomía del entonces mundo conocido.

Visitas al Parque Nacional de Doñana
Los Navazos y Salinas de Sanlúcar
Sanlúcar de Barrameda.