Viajad en el tiempo en una ciudad de historia, leyendas y fusión de culturas, donde cada rincón ofrece su lado más romántico para disfrutar de la calidez del otoño en Córdoba.
Cualquier época siempre es buena para disfrutar de una escapada en pareja a Córdoba, pero el otoño es una época muy especial por su tranquilidad y agradable temperatura. Comenzad vuestro paso en el tiempo atravesando el Puente Romano bajo el que se cuelan las aguas del Guadalquivir entre sus 16 arcos.
La Puerta del Puente se abre ante el casco histórico de la ciudad donde los palacios y edificios históricos os harán imaginar las escenas que allí se vivieron en épocas pasadas.
La convivencia de las tres culturas: romana, árabe y judía, ha conseguido crear una ciudad de gran belleza en la que cada piedra, torre y patio, fusiona los diferentes estilos con resultados verdaderamente espectaculares.
Los naranjos dan sombra y singular aroma a la plaza del Alcázar de los Reyes Cristianos, para dar acceso a este palacio. Rodeado por una gran fortaleza, entre sus muros y torres esconde dependencias donde la luz provoca efectos increíbles a través de tragaluces estrellados.
Impresionantes patios con plantas y flores exóticas, frondosos árboles y albercas, os permitirán disfrutar de un agradable y romántico paseo por estos jardines, donde el relajante murmullo del agua de sus fuentes será el único sonido de fondo.
A la salida del Alcázar, podréis optar por recorrer la ciudad en coche de caballos, una propuesta que no dejará indiferente a vuestra pareja.
Una visita obligada en Córdoba es a su principal monumento, la Mezquita. En su exterior, la fachada deja entrever sus diferentes estilos arquitectónicos. Un pequeño adelanto a lo que nos encontraremos en su interior.
Sus puertas se abren a cada lado para invitarnos a conocer su interior. Pasad a descubrir su secreto empezando por el Patio de los Naranjos. En el centro del patio y flanqueada por un centenario olivo se encuentra la Fuente del Olivo, que desde tiempos inmemoriales se le atribuyen poderes milagrosos para el amor.
El popular refrán así lo atestigua: "A la fuente del Olivo, madre llévame a beber, a ver si me sale novio, que yo me muero de sed".
Entre los naranjos de la plaza se alza la torre de la catedral, punto de referencia de la Mezquita desde cualquier punto de la ciudad.
Al acceder a la Mezquita, la ténue luz y el color de sus múltiples arcos os dejará sin palabras. Las diferentes construcciones, culturas y estilos de cada época han dejado su testigo en piedra y, percibiréis una sensación de asombro a cada paso que deis.
El contraste entre los cientos de arcos islámicos y el encuentro con un crucero de estilo barroco y renacentista de gran altura y luminosidad, no dejará de sorprenderos. Descubriréis un monumento único en el mundo en la mejor de las compañías.
A través de los siglos, los creadores y conservadores de este impresionante monumento, han dejado su firma y legado en cada piedra, permitiéndonos disfrutar de su gran trabajo hoy en día.
Al pie de la Mezquita, el barrio de la judería es uno de los lugares con más historia y encanto de la ciudad de Córdoba. Sus estrechas callejuelas dan paso a plazas y rincones que denotan su cultura e historia.
Encontraréis un montón de bares y restaurantes donde degustar la tradicional cocina cordobesa y probar alguno de sus deliciosos platos típicos como el Salmorejo Cordobés, los boquerones, el rabo de toro o el flamenquín de jamón serrano.
Además en la Taberna El Nº 10, podéis disfrutar de una agradable comida o cena romántica con vistas al barrio de la judería desde su azotea. Un lugar con mucho encanto que forma parte de los Rooftop de Córdoba.
En todo el casco histórico os encontraréis pequeñas tiendas de artesanía típica donde podréis adquirir piezas únicas de artesanía en cuero, plata y oro y cerámica con diseños actuales pero cargados de su influencia califal.
Atravesando las estrechas calles nos encontraremos con mensajes que nos ayudarán a encontrar la Capilla Mudéjar de San Bartolomé, el zoco donde se reúnen algunos de los talleres de artesanía de la ciudad o continuar hacia la Sinagoga y otros puntos de interés turístico.
La redondez de los arcos abre paso a los característicos patios de Córdoba, cargados de tiestos con coloridos geranios.
En vuestro recorrido por la judería, además de visitar los principales monumentos, os recomendamos visitar la Casa Andalusí. Un espacio muy especial donde se combina el sabor andaluz con el ambiente y estilo oriental que os hará viajar a épocas pasadas.
No podéis dejar pasar la oportunidad de disfrutar de un auténtico té moruno en un bonito patio cordobés, acompañado de deliciosos dulces con sabor a agua de azahar.
Una de las calles más bonitas del barrio de la Judería es la Calle de las Flores. Sus blancas paredes unidas por sus arcos decoradas con macetas y geranios, bañan de un color y olor muy especial...será con seguridad uno de los paseos más románticos que hayáis realizado.
Las balconadas tan próximas permiten casi darse la mano entre sus vecinos y la luz entra ligeramente, manteniendo siempre un ambiente íntimo y acogedor.
Los patios siguen abriéndose a los lados de las calles ofreciéndonos disfrutar también de espectáculos de flamenco entre arcos de herradura de estilo árabe.
La luz del atardecer otoñal baña de color dorado el Puente Romano y la Torre de la Calahorra dejando una bonita estampa con el casco histórico y sus sobresalientes monumentos de fondo.
Seguro que la ciudad de Córdoba dejará huella en vosotros y estaréis pensando en volver a disfrutar de los buenos momentos vividos en ella.